Retomando la idea de evitar una inminente destrucción del planeta, se me plantea la idea de, por medio de pistas escondidas en el campus, ir conociendo aspectos de la vida de un misterioso joven inadaptado y qué cosas le pasaron relacionadas bien con la localización de la pista, bien por el simbolismo de la pista en sí.
No sabremos muy bien porqué estamos conociendo a esa persona, ni por qué cada vez que intentamos dar un paso para (por ejemplo) desactivar la bombra de antiprotones que destruirá la Tierra en breve, nos sale una pista de la vida de este chico.
Así, por medio de pistas y pruebas que han de superarse, llegamos al sitio donde debe resolverse todo el conflicto, donde debemos desactivar la bomba del fin del mundo, solo para vernos de lleno en una fiesta sorpresa. Al final todo aquello no era sino un reclamo del joven para que, por una vez en su vida, alguien acudiera a su fiesta de cumpleaños y es únicamente al asistir al inicio de la misma antes de una cuenta atrás, cuando conseguimos evitar la destrucción del planeta.
Me gusta la idea de que de algo vano y aparentemente insignificante pueda surgir como consecuencia el mismísimo apocalipsis, y además, es un cierto homenaje a la sublime y mastodóntica obra del mangaka Naoki Urasawa, 20th Century Boys.
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